NGANGA NKISI - EL HECHICERO

Es el personaje más representativo del mundo mágico. Ni bueno ni malo. Respetado y temido al mismo tiempo. Posee un poder «suprahumano», que va a emplear según los deseos de su cliente de turno. Ejerce su actividad en los campos más variados: enfermedad, desgracia, venganzas, prevención de peligros. Para ganar un partido de fútbol, para obtener buenas cosechas, para triunfar en la vida, en el amor, en los exámenes, para curar la enfermedad...
Quizás ante la sociedad, la imagen más familiar del hechicero sea la de «curandero». Trata la enfermedad y actúa en la desgracia. Detrás de cada enfermedad o desgracia hay algo más que una causa física o mera coincidencia. Hay un poder maléfico que introduce los agentes patógenos en el organismo del enfermo. Su primer esfuerzo será, pues, descubrir el verdadero agente de la enfermedad: un brujo, un antepasado... y por qué tal enfermo es objeto de sus iras. Solamente después de una terapia religiosa, tendrán valor los fármacos naturales, de los que son grandes conocedores.
Y así tenemos al hechicero convertido de golpe en protector, adivino, psiquiatra, sacerdote y médico. Cinco funciones que enaltecen su figura.

Pero el hechicero no siempre empleará su poder en hacer el bien. Puede convertirlo en potencia destructora, cuando el cliente acude a él para una venganza o designio maléfico; o cuando el mismo hechicero lo ejerce para proteger sus propios intereses.

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