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LA FAMILIA : BALIMU ( ANCESTROS )
Los individuos de ese núcleo mantienen vínculos con sus abuelos y padres fallecidos. El ente más importante de esta unidad es el sekuru, sekulu o khoko (abuelo) y después de él, el baba, tata o taita (padre). Se espera, por ende, que estos muertos se ocupen de sus descendientes directos. En otras palabras, los balimu (espíritus ancestrales) velan por los intereses y la salud de la progenie y de los subclanes menores. En tiempos de enfermedad y muerte de uno de sus miembros, ellos son consultados para ver cuál de los espíritus hizo que la familia perdiera los poderes protectores de sus entidades y permitió que algún ser maligno (ngozi, ndoki) entrara en casa.
La palabra conga mudimu significa "ancestro"; se deriva del protobantu mu-limu (pl. ba-limu o mi-limu) y tiene equivalencia en casi todos los idiomas de este tronco lingüístico.
Las ceremonias relacionadas con el linaje o la parentela son de dos tipos: rituales cíclicos o de cumplimiento y rituales de la contingencia. A los primeros pertenecen los ritos que se celebran cuando una persona nace, se inicia en la vida adulta, se casa, muere y cuando el espíritu del muerto es llevado de nuevo a la casa. Si una eventualidad desagradable ocurriera en la familia se efectuarían los llamados rituales de la contingencia, cuyo objetivo consiste en aplacar a un ancestro agraviado.
En la cultura bantu, el padre de familia tiene cuatro balimu -el espíritu de su padre, de su madre, de su abuelo y de su abuela muertos- y por línea materna también encontramos sus cuatro balimu correspondientes. Por cualquier causa, uno de ellos puede enfadarse y castigar al culpable. Su influencia puede llegar hasta los nietos, tanto matemos como paternos, con independencia del sexo del nieto o del espíritu.
Por otra parte, los balimu maternos sólo se ocupan de la madre y sus hijos; no intervienen para nada en los asuntos del padre, porque éste no pertenece a su linaje. Los niños sí son afectados, porque ellos también tienen consanguinidad materna. Por ende, si la madre se enferma, sus balimu son los causantes de la enfermedad y ella debe averiguar cuál es el responsable. Ésta constituye la razón básica por la cual todas las técnicas de adivinación bantu (ya sean semillas, huesos, tablillas, tableros, etc.) que utiliza el nganga o medico-adivino, poseen dos planos que indican hacia lo masculino o hacia lo femenino, de acuerdo con la combinación o forma que caigan al ser tirados.
Algunos de los ritos que relacionan a los seres vivos con sus antepasados muertos que siguen vigentes son: "cerveza del toro" o "bautizo del animal sagrado" (para recordar al muerto, un animal recibe el nombre del finado), "golpear al toro" (el espíritu reclama al animal sagrado y tiene que ser sacrificado), "bautizo de uno de los descendientes con el nombre del muerto", "adivinación de la causa de una muerte", "llevar el espíritu del muerto a la casa", "distribuir las pertenencias del muerto", "golpear la tumba" (ceremonia de asentamiento del espíritu, el difunto se convierte en mudimu, uno de los miembros de la familia es poseído por su espíritu), etcétera.
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La diferencia existente entre los llamados rituales de cumplimiento y rituales de la contingencia, radica en el factor de voluntad de realización. Los primeros se llevan a cabo por el deseo o necesidad de los vivos; los segundos los exigen los muertos. En este último predomina un estímulo externo que motiva la actuación de la familia y que casi siempre es la enfermedad de uno de sus miembros.
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